dijous, 6 de desembre de 2012

El Conde Olinos







Madrugaba el conde Olinos
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar. 

Mientras el caballo bebe
canta un hermoso cantar;
las aves que iban volando
se paraban a escuchar:

Bebe, mi caballo, bebe,
Dios te me libre del mal:
de los vientos de la tierra
y de las furias del mar.

Desde las torres altas,
la reina le oyó cantar:
-Mira, hija, cómo canta
la sirena de la mar.

-No es la sirenita, madre,
que ésta tiene otro cantar;
es la voz del conde Olinos
que por mi penando está

 -Si es la voz del conde Olinos,
yo le mandaré matar,
que para casar contigo,
le falta sangre real.

  No le mande matar madre,
no le mande usted matar
que si mata al conde Olinos
a mí la muerte me da.

Guardias mandaba la reina
al conde Olinos buscar:
que le maten a lanzadas
y echen su cuerpo a la mar.

La infantina, con gran pena,
no cesaba de llorar;
él murió a la medianoche
y ella a los gallos cantar.